La Economía Positiva estudia los fenómenos económicos tal como ocurren, describiendo y explicando hechos sin juicios de valor. Investigadores y profesionales utilizan este enfoque para analizar datos reales y obtener conclusiones objetivas, proporcionando bases sólidas para la toma de decisiones y la comprensión profunda de los procesos económicos.

Definición de Economía Positiva

Comprender la economía positiva es fundamental para distinguir cómo los economistas abordan el estudio de los fenómenos económicos. La economía positiva se centra en describir y explicar hechos y relaciones tal como son, sin introducir opiniones o valores subjetivos. Su propósito principal es analizar “lo que es” en la realidad económica, a diferencia de la economía normativa, la cual se enfoca en “lo que debería ser”, introduciendo juicios de valor y propuestas sobre cómo mejorar la economía según ciertos criterios.

Para ilustrar esta diferencia, la economía positiva respondería a una pregunta como: “¿Qué pasa con el precio del pan si aumenta el costo del trigo?”, describiendo y analizando el efecto observable de un cambio en la variable sin emitir recomendaciones. Por el contrario, la economía normativa sugeriría: “El gobierno debería subsidiar el costo del pan para proteger a los consumidores”, emitiendo así un juicio sobre una acción deseable.

El objetivo de la economía positiva es aportar conocimiento objetivo y verificable. Por ejemplo, al estudiar la relación entre inflación y tasas de interés, los investigadores buscan descubrir patrones a partir de datos históricos y modelos que puedan comprobarse empíricamente. Esto permite:

Este carácter objetivo y basado en hechos ayuda a delimitar el alcance de cada análisis, evitando confusiones entre las descripciones económicas y las recomendaciones políticas. Así, la economía positiva es la base sobre la que los investigadores sustentan debates y propuestas, ya que proporciona información objetiva y fiable, lo que permite evaluar los posibles efectos de diferentes medidas antes de aplicarlas.

Importancia en la investigación económica

Comprender cómo la economía positiva se distingue de la economía normativa permite a los investigadores establecer un marco de análisis claro. La economía positiva se centra en el análisis objetivo y verificable de los hechos económicos. Su propósito es describir y explicar cómo funcionan los fenómenos económicos en la realidad, evitando influencias subjetivas o juicios personales. Por ejemplo, afirmar que “si el precio de la gasolina sube, la demanda suele disminuir” es una afirmación positiva, pues describe una relación observable que puede ser validada con datos.

Por el contrario, la economía normativa se basa en opiniones o valores, proponiendo cómo deberían ser las cosas. Una frase como “el gobierno debería bajar los impuestos para beneficiar a los ciudadanos” incorpora un juicio de valor y pertenece a la economía normativa.

El objetivo fundamental de la economía positiva es construir conocimiento sobre los mecanismos económicos sin debatir si un resultado es justo o deseable. Gracias a este enfoque, los estudios pueden repetirse y ser comparados por investigadores en diferentes contextos y momentos. Por ejemplo, al analizar el impacto de una subida del salario mínimo en el desempleo, un economista positivo recopilaría datos sobre empleo antes y después de la medida, sin concluir si es “bueno” o “malo”.

Este carácter objetivo se refleja en el uso de estadísticas, modelos matemáticos y series de datos históricos, lo que permite delinear causas y efectos sin contaminar los resultados con opiniones personales. Así, quienes emplean la economía positiva logran aportar bases sólidas para el entendimiento de fenómenos como la inflación, el crecimiento económico o la variación en los precios de mercado. Un abordaje como el presentado en la explicación de economía positiva y normativa ilustra cómo separar el análisis de los hechos de las propuestas subjetivas favorece la investigación económica rigurosa.

Aplicaciones prácticas por parte de los investigadores

La economía positiva se puede entender como la rama de la economía que se dedica a analizar los fenómenos económicos de manera descriptiva y objetiva, concentrándose en cómo funcionan realmente los mercados y las decisiones económicas. Su principal objetivo es describir y explicar hechos o relaciones, sin emitir opiniones sobre si estos hechos son buenos o malos. En otras palabras, busca saber “qué es” y “cómo ocurre” un fenómeno, en vez de sugerir “qué debería ser”.

Una de las principales diferencias entre economía positiva y economía normativa radica en que la primera no valora ni juzga, mientras que la segunda se centra en recomendaciones o juicios de valor, es decir, plantea lo que “debería ser”. Por ejemplo, al analizar un aumento del salario mínimo, la economía positiva estudia los efectos observables en el desempleo y los costos de las empresas. En contraste, la economía normativa podría discutir si es justo o no dicho aumento.

Un ejemplo concreto de economía positiva sería el análisis del impacto de los impuestos sobre el precio y la cantidad vendida de un producto. Los investigadores pueden medir, utilizando estadísticas y modelos, cómo una subida del impuesto afecta al consumo de tabaco en diferentes países, sin emitir juicio alguno sobre si fumar debería ser prohibido.

Gracias a este enfoque neutral y verificable, la economía positiva permite que distintos expertos lleguen a conclusiones similares al analizar datos bajo un mismo marco. Esto genera conocimiento replicable, facilitando debates fundamentados y construcción de teorías sólidas. Además, ayuda a separar claramente el análisis objetivo de los deseos o valores personales de los investigadores, lo que refuerza la credibilidad de los hallazgos científicos en economía.

Ventajas y límites de la Economía Positiva

La economía positiva se centra en explicar y describir cómo funcionan los fenómenos económicos sin involucrar opiniones personales o juicios de valor. A diferencia de la economía normativa, que se pregunta qué debería hacerse en una situación económica y propone cambios basados en valores o ideales, la economía positiva se limita a responder “qué es” o “por qué ocurre” cierta situación. Su interés principal radica en aspectos observables y en los hechos, dejando de lado las recomendaciones o el análisis ético.

Por ejemplo, si un país aumenta el salario mínimo y los investigadores desean saber cómo esto afecta el nivel de empleo, la economía positiva analiza los datos y busca relaciones causales basadas en evidencia empírica; no opina si tal aumento es bueno o malo. Esta aproximación busca establecer leyes y regularidades, tal como sucede con el análisis de la oferta y demanda, donde lo relevante no es si los precios justos deberían ser más bajos o altos, sino comprender cómo se determinan en el mercado.

*Entre las principales diferencias*:

  • Economía positiva: Describe hechos; pregunta “¿qué es?”, “¿cómo funciona?”;
  • Economía normativa: Propone cambios y opina; pregunta “¿qué debería ser?”;

Esta rama resulta fundamental para generar conocimientos objetivos, replicables y útiles para comparar con experiencias en distintos contextos. Por ejemplo, al evaluar el impacto de una política de subsidios, la economía positiva permite identificar sus consecuencias reales, facilitando el diseño de nuevas políticas basadas en evidencia concreta. El conocimiento que produce puede ser contrastado por diferentes investigadores, ayudando a consolidar teorías y modelos útiles en la ciencia económica.

Infografía sobre economía positiva vs economía normativa – DallE3

Infografía: Diferencias clave entre economía positiva y economía normativa

Conclusiones

La Economía Positiva facilita una comprensión objetiva sobre los fenómenos económicos y es esencial en la investigación para fundamentar políticas y decisiones. Su estudio práctico, como lo ofrece Introducción a la Economía con sus artículos y cursos online, permite a cualquier persona profundizar y resolver dudas sobre aspectos clave de la economía.

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