Desempleo estructural vs cíclico: por qué hay desocupados incluso en buena economía

Cuando lees que el desempleo en Chile bajó de 8,5% a 8,1%, parece una buena noticia. Y lo es. Pero el dato esconde algo importante: incluso en los mejores momentos de la economía chilena, el desempleo nunca baja de cierto nivel. ¿Por qué? Porque no todo el desempleo se mueve con el ciclo económico. Una parte es estructural, y entender esa diferencia ayuda a leer mejor los datos económicos y a tener expectativas realistas sobre lo que un gobierno o una política pueden lograr.

Las tres caras del desempleo

Los economistas suelen dividir el desempleo en tres categorías:

Desempleo friccional: el tiempo natural que toma cambiar de empleo. Alguien renunció, otro está buscando su primer trabajo, una empresa cerró y los trabajadores buscan algo nuevo. Es saludable que exista cierto nivel: significa que hay movilidad y que la gente puede elegir. Si fuera cero, el mercado laboral estaría congelado.

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Desempleo cíclico: el que sube y baja con el ciclo económico. Cuando hay recesión, las empresas venden menos, contratan menos, despiden. Cuando la economía se recupera, vuelven a contratar. Es el desempleo que aparece en los titulares: la cifra que el ministro celebra o que la oposición usa para criticar al gobierno de turno.

Desempleo estructural: el más duro. Ocurre cuando hay un desajuste persistente entre las habilidades de los trabajadores y lo que las empresas necesitan, o entre la ubicación de los desempleados y los empleos disponibles. Aunque la economía crezca al 5%, este desempleo no desaparece.

Por qué el desempleo estructural es distinto

El desempleo cíclico se cura con crecimiento. El estructural, no. Pongamos un caso concreto: una mina cierra en el norte y deja sin trabajo a 800 personas con experiencia específica en minería subterránea. La economía nacional puede estar creciendo, pero esos 800 trabajadores no encuentran empleo equivalente. Las habilidades que tienen no calzan con lo que demandan las empresas. Y mudarse a Santiago para trabajar en otra cosa implica costos que muchos no pueden asumir.

Este tipo de desempleo se acentúa cuando hay transformaciones tecnológicas. Un cajero de banco con 20 años de experiencia tiene un problema cuando el banco cierra sucursales y migra todo a la app. Un taxista enfrenta lo mismo con la llegada de Uber y los autos eléctricos autónomos. La economía agregada sigue avanzando, pero a ciertos grupos los deja atrás.

La tasa natural de desempleo

Sumando el desempleo friccional y el estructural, los economistas definen la tasa natural de desempleo, también llamada NAIRU por sus siglas en inglés (tasa de desempleo que no acelera la inflación). Es el nivel al que la economía tiende cuando opera en pleno empleo. En Chile se estima entre 7% y 8%, mucho más alto que en Estados Unidos (alrededor de 4-5%) o Alemania.

¿Por qué Chile tiene una tasa natural relativamente alta? Varias razones se discuten en la literatura: alta informalidad, salario mínimo que reduce contrataciones en sectores de baja productividad, indemnizaciones que encarecen el ajuste, baja movilidad geográfica, calidad heterogénea de la educación técnica, y un mercado laboral que castiga a quienes han estado desempleados largo tiempo.

Cómo se atacan

Cada tipo de desempleo necesita una herramienta distinta, y mezclar las herramientas suele dar malos resultados.

Para el desempleo cíclico: política monetaria (bajar la tasa de interés para estimular consumo e inversión) y política fiscal (aumentar gasto público o bajar impuestos). El Banco Central de Chile actúa sobre el primero; el Ministerio de Hacienda, sobre el segundo. Ambas son herramientas de corto plazo.

Para el desempleo friccional: mejorar la información en el mercado laboral. Plataformas de empleo, bolsas de trabajo, OMIL municipales, BNE (Bolsa Nacional de Empleo). Mientras más rápido se conectan empleadores y trabajadores, menor el tiempo de transición.

Para el desempleo estructural: formación, reconversión laboral, subsidios a la contratación de grupos específicos, mejoras en la educación técnica. El sistema de capacitación SENCE en Chile apunta a esto, con resultados que la literatura evaluativa califica como mixtos. La política industrial (incentivar ciertos sectores) también puede ayudar.

Por qué importa la distinción

Si un gobierno cree que todo el desempleo es cíclico, va a estimular la economía esperando que baje. Y si gran parte es estructural, la estimulación generará inflación pero no empleo. Eso fue parte de la lección de los años 70 en Estados Unidos y Europa: políticas monetarias expansivas en mercados laborales con alto desempleo estructural produjeron estanflación, no recuperación.

En Chile, después de la pandemia, se discutió mucho si el desempleo elevado era cíclico (consecuencia del shock) o estructural (por cambios en sectores como retail, gastronomía y construcción). La respuesta tiene consecuencias prácticas: en el primer caso, conviene estimular demanda; en el segundo, formar a la gente para los empleos que sí existen.

Conclusión

El desempleo no es un número único. Detrás de la cifra del INE conviven distintos fenómenos con causas distintas y soluciones distintas. La próxima vez que veas el dato mensual, vale la pena preguntarse: ¿está bajando por más actividad económica, o porque la gente dejó de buscar trabajo? ¿Quiénes son los desempleados, y por qué no encuentran empleo? Esas preguntas dan más información que la cifra titular.


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