La curva de Phillips: ¿existe un trade-off entre inflación y desempleo? (Chile 2026)

Durante décadas, uno de los hallazgos más influyentes de la economía fue también uno de los más simples de enunciar: cuando baja el desempleo, sube la inflación, y viceversa. Esa relación inversa se conoce como curva de Phillips, y todavía hoy está detrás de muchas de las decisiones que toma el Banco Central. Pero la economía chilena de 2026 ofrece un ejemplo perfecto de por qué esa relación, tan elegante en el pizarrón, se vuelve mucho más complicada en el mundo real.

En esta guía vas a entender qué dice exactamente la curva de Phillips, por qué surgió, qué le pasó cuando la realidad la contradijo y cómo interpretarla con los datos chilenos más recientes.

Qué es la curva de Phillips

La curva de Phillips es una representación gráfica de la relación entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación de una economía. La idea central es que existe un trade-off, es decir, un intercambio: para reducir el desempleo habría que tolerar más inflación, y para bajar la inflación habría que aceptar más desempleo.

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El nombre viene del economista neozelandés A. W. Phillips, quien en 1958 estudió casi un siglo de datos del Reino Unido y encontró una relación negativa muy clara entre el desempleo y el crecimiento de los salarios. Poco después, otros economistas extendieron la idea desde los salarios hacia los precios en general, y la curva se transformó en una herramienta clave de la política económica.

La lógica detrás del trade-off

El razonamiento es intuitivo. Cuando la economía está muy activa y hay poco desempleo, las empresas compiten por contratar a los pocos trabajadores disponibles. Para conseguirlos, ofrecen mejores sueldos. Esos mayores costos laborales se trasladan a los precios, y la inflación sube. A la inversa, cuando hay mucho desempleo, los trabajadores tienen poco poder de negociación, los salarios se estancan y la presión sobre los precios cede.

Visto así, un gobierno podría «elegir» un punto sobre la curva: un poco más de inflación a cambio de menos cesantes, o más cesantía a cambio de precios estables. Esa promesa de poder ajustar la economía como con una perilla fue enormemente atractiva para los responsables de política durante los años sesenta.

Cuando la curva de Phillips dejó de funcionar

El problema llegó en la década de 1970. Muchas economías desarrolladas experimentaron al mismo tiempo alto desempleo y alta inflación, una combinación bautizada como estanflación (estancamiento más inflación). Según la curva de Phillips original, eso simplemente no debía ocurrir: si el desempleo era alto, la inflación tenía que ser baja.

Economistas como Milton Friedman y Edmund Phelps habían anticipado el problema. Su argumento fue que el trade-off solo funciona en el corto plazo y mientras la gente se equivoca al predecir la inflación. Una vez que trabajadores y empresas esperan que los precios suban, exigen aumentos de sueldo y reajustan sus precios por adelantado. El resultado es más inflación sin ninguna mejora duradera en el empleo.

La curva de Phillips de largo plazo

De ahí nació la idea de una tasa natural de desempleo: el nivel de cesantía que la economía tiende a mantener cuando la inflación es estable y previsible. En el largo plazo, según esta visión, la curva de Phillips se vuelve prácticamente vertical: se puede tener cualquier nivel de inflación, pero el desempleo siempre regresa a su tasa natural. El «trade-off» no es algo de lo que se pueda abusar indefinidamente.

Por eso hoy los bancos centrales hablan tanto de las expectativas de inflación. Si la gente confía en que la inflación se mantendrá baja, esa confianza se vuelve autocumplida y facilita el trabajo de la autoridad monetaria. Si las expectativas se desanclan, controlar los precios se vuelve mucho más caro en términos de empleo.

La curva de Phillips mirando a Chile en 2026

Los datos chilenos recientes ilustran bien por qué la relación simple ya no alcanza. A inicios de 2026, la tasa de desocupación nacional se ubicó en 8,9% en el trimestre enero-marzo, según el Instituto Nacional de Estadísticas, encadenando más de tres años por sobre el 8%. Al mismo tiempo, la inflación anual rondaba el 3,9% hacia mayo, todavía algo por encima de la meta de 3% del Banco Central.

Si la curva de Phillips original fuera una ley de hierro, un desempleo tan elevado debería venir acompañado de una inflación muy baja, incluso de caídas de precios. Sin embargo, Chile convive con desempleo alto e inflación que aún no termina de converger a la meta. Esto no significa que la teoría esté «equivocada»; significa que en la práctica intervienen muchos factores que la versión simple ignora:

  • Shocks de oferta: alzas en el precio del transporte, de la energía o de alimentos importados pueden empujar la inflación aunque la demanda interna esté débil.
  • Tipo de cambio: un dólar más caro encarece todo lo importado y presiona los precios sin relación con el mercado laboral local.
  • Expectativas: si los chilenos asumen que los precios seguirán subiendo, esa expectativa se cuela en los reajustes de contratos, arriendos y salarios.
  • Informalidad y rigideces del mercado laboral: hacen que la cifra de desempleo no refleje del todo la «holgura» real de la economía.

En otras palabras, la curva de Phillips sigue siendo un buen punto de partida para pensar, pero hay que leerla junto con el resto del cuadro. Para entender mejor cómo se relacionan el empleo y la actividad económica conviene revisar también la Ley de Okun, que conecta crecimiento y desempleo, y repasar cómo se mide el desempleo en Chile y qué tipos existen.

Por qué le importa al Banco Central (y a tu bolsillo)

La curva de Phillips es, en el fondo, el mapa mental con el que la autoridad monetaria decide cuánto apretar o aflojar la economía. Cuando el Banco Central sube la Tasa de Política Monetaria (TPM) para frenar la inflación, está aceptando, al menos en el corto plazo, un costo en términos de menor actividad y empleo. Cuando la baja para reactivar, asume el riesgo de que la inflación repunte.

Para ti como persona, entender esta tensión ayuda a interpretar las noticias económicas con menos ruido. Cuando escuches que «el Banco Central mantuvo la tasa para no arriesgar la convergencia de la inflación», estás viendo la curva de Phillips en acción: la autoridad calcula cuánto empleo está dispuesta a sacrificar hoy para asegurar precios estables mañana.

Tres ideas para llevarte

Primero, la curva de Phillips describe un trade-off de corto plazo entre inflación y desempleo, no una ley permanente. Segundo, en el largo plazo el desempleo tiende a su tasa natural y lo que cambia es solo la inflación. Y tercero, las expectativas son decisivas: gran parte del trabajo de un banco central moderno consiste en gestionarlas.

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La curva de Phillips es justo el tipo de concepto que parece abstracto hasta que lo conectas con los titulares del día: la tasa del Banco Central, el dólar, el empleo y el costo de la vida. Si quieres dejar de leer las noticias económicas a medias y empezar a entender de verdad cómo encajan todas estas piezas, nuestro curso de Introducción a la Economía te lleva paso a paso, en lenguaje simple y con ejemplos chilenos, desde los conceptos básicos hasta la macroeconomía que mueve al país.

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