Curva de Phillips en Chile: inflación, desempleo y el dilema del Banco Central

Cada vez que el Banco Central de Chile mueve la Tasa de Política Monetaria (TPM), detrás de la decisión hay un viejo conocido de los manuales de macroeconomía: la curva de Phillips. Es la relación, observada por primera vez en los años cincuenta, entre la inflación y el desempleo. Suena a teoría de pizarra, pero en Chile esa relación se discute en cada Informe de Política Monetaria (IPoM) y explica por qué tu sueldo, tu crédito y tu pega están más conectados de lo que parece.

En este artículo vamos a desarmar la curva de Phillips paso a paso, con ejemplos chilenos y datos concretos, para que entiendas qué decide realmente el Consejo del Banco Central cuando se reúne ocho veces al año.

Qué dice la curva de Phillips (y por qué importa)

En 1958, el economista neozelandés A. W. Phillips publicó un estudio sobre el Reino Unido entre 1861 y 1957. Encontró un patrón llamativo: cuando el desempleo bajaba, los salarios y los precios subían más rápido. Cuando el desempleo subía, la inflación se moderaba. Ese cruce se graficó como una curva descendente y pasó a llamarse curva de Phillips.

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La intuición es sencilla y muy chilena. Si una pyme de Maipú necesita contratar un mesero y la tasa de desempleo está en 6%, hay muchos postulantes y puede ofrecer el salario mínimo. Si la tasa baja a 4% y los locales de Providencia, Las Condes y Ñuñoa compiten por el mismo trabajador, los sueldos suben. Esos costos laborales más altos se traspasan a la carta del restaurante. Resultado: menos desempleo, más inflación. Y viceversa.

La curva de Phillips se transformó rápidamente en una herramienta de política económica. Si los gobiernos podían elegir un punto sobre la curva, tenían un menú: o tolerar más inflación a cambio de más empleo, o aceptar más desempleo a cambio de precios estables. Durante los años sesenta, varios países la usaron como brújula.

El golpe de los setenta y la «curva vertical»

La historia se complicó en la década del setenta. Los shocks del petróleo provocaron estanflación: inflación alta y desempleo alto al mismo tiempo. El menú prometido por la curva original había desaparecido.

Milton Friedman y Edmund Phelps explicaron lo que pasaba: la curva de Phillips funciona en el corto plazo, pero en el largo plazo se vuelve vertical. ¿Por qué? Porque los trabajadores y las empresas aprenden. Si ven inflación persistente, exigen reajustes salariales y suben precios anticipadamente. La inflación se incorpora a las expectativas y deja de bajar el desempleo. Lo único que queda es una tasa natural de desempleo, conocida hoy como NAIRU (la tasa no aceleradora de inflación).

En Chile, ese aprendizaje se sintió en carne propia durante los ochenta y noventa: con inflaciones de dos dígitos, los contratos se indexaban a la UF y los reajustes eran casi automáticos. La política monetaria perdía mordida porque todos esperaban que los precios siguieran subiendo.

Cómo se ve la curva de Phillips en Chile

Desde 1999, el Banco Central de Chile adoptó un esquema de metas de inflación: 3% anual con tolerancia de ±1 punto porcentual. Ese cambio institucional reordenó completamente la curva. Las expectativas de inflación se «anclaron» en torno al 3%, y eso aplanó la pendiente de la curva en el corto plazo.

¿Qué significa una curva más plana? Que mover el desempleo en uno u otro sentido produce cambios pequeños y predecibles en la inflación, en vez de explosiones. Por eso el Consejo del Banco Central puede subir o bajar la TPM con relativa confianza: sabe que el público no entrará en pánico inflacionario al primer ajuste.

Pero el período 2021-2023 demostró que la curva sigue viva. Con el desempleo cayendo bajo 8% y un shock de demanda gigante (retiros de fondos previsionales, transferencias fiscales por la pandemia, alza global del petróleo y los alimentos), la inflación chilena llegó a 14,1% en agosto de 2022, su nivel más alto en 28 años. El Banco Central respondió subiendo la TPM hasta 11,25%. Eso enfrió la actividad, levantó el desempleo a niveles cercanos al 8,5%-9% y la inflación volvió a converger al rango meta hacia 2024.

Ese ciclo es la curva de Phillips operando casi en vivo: el costo del control inflacionario fueron unos puntos de desempleo y un par de trimestres de crecimiento cero. Si quieres entender el mecanismo completo de las tasas, revisa nuestro artículo sobre cómo la política monetaria afecta tu bolsillo.

El rol de las expectativas

El elemento más interesante de la curva de Phillips moderna es que ya no es solo una relación mecánica entre desempleo e inflación. La fórmula que usan los bancos centrales se parece más a esto:

Inflación = Expectativas de inflación + Brecha (desempleo efectivo vs natural) + Shocks de oferta

Las expectativas pesan tanto o más que la brecha. Por eso el Banco Central publica cada mes la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) y la Encuesta de Operadores Financieros (EOF): si los agentes esperan inflación de 3%, esa cifra termina realizándose. Si esperan 5%, los empresarios ajustan precios y los sindicatos negocian reajustes mayores, y la inflación tiende al 5%.

Esto explica por qué los consejeros aparecen tan seguido en entrevistas insistiendo en que la meta es 3%. No es marketing: es política monetaria pura. Cuanto más creíble el ancla, más plana la curva y menos doloroso el ajuste.

Qué significa la curva para tu vida diaria

La teoría es bonita, pero el punto interesante es cómo se traduce en decisiones concretas. Tres ejemplos chilenos:

1. Tu sueldo real

Cuando el desempleo es bajo y la inflación se acelera, los reajustes salariales nominales suben, pero los reajustes reales (descontada la inflación) pueden quedarse cortos. Entre 2021 y 2022, los salarios nominales crecieron casi 10%, pero la inflación se los comió: el salario real cayó en torno a 2%. Para entender la diferencia con detalle, revisa nuestra guía sobre sueldo bruto vs líquido en Chile.

2. Tu crédito hipotecario

Cuando el Banco Central sube la TPM para combatir la inflación (típicamente porque la economía está sobrecalentada y el desempleo está bajo el natural), las tasas hipotecarias también suben. Eso encarece el pie, las cuotas y desinfla el mercado inmobiliario. La curva de Phillips no explica solo precios y empleo: define indirectamente cuánta casa puedes pagar.

3. Tu empleo

Si el Banco Central cree que la economía está corriendo «encima» de la tasa natural de desempleo, va a enfriarla con tasas altas. Eso protege tu poder adquisitivo, pero también frena las contrataciones y aumenta el riesgo de despido en sectores cíclicos (construcción, retail, manufactura). Comprender este trade-off ayuda a tomar mejores decisiones de carrera, especialmente en industrias sensibles al ciclo.

Las críticas modernas a la curva de Phillips

No todos los economistas están convencidos. Hay tres críticas que vale la pena conocer:

Primera: la curva está «muerta» en economías avanzadas. En Estados Unidos y la Eurozona, la inflación se mantuvo bajísima entre 2010 y 2019 incluso con desempleo en mínimos históricos. Algunos investigadores argumentan que la globalización, el comercio electrónico y la automatización rompieron la conexión entre mercado laboral local y precios. En Chile la curva sigue siendo más visible, en parte porque la economía es chica y abierta, y los shocks de tipo de cambio se traspasan rápido a precios.

Segunda: la NAIRU es un concepto fantasma. Nadie sabe con precisión cuál es la tasa natural de desempleo de Chile. Las estimaciones oscilan entre 7,5% y 8,5%, pero cambian con la demografía, la migración y la informalidad. Decidir política monetaria comparando contra un número imposible de medir tiene riesgos evidentes.

Tercera: la curva funciona mal frente a shocks de oferta. La pandemia, las guerras y las disrupciones logísticas suben precios sin que el desempleo baje. La fórmula tradicional no captura eso bien, y por eso los bancos centrales han incorporado modelos más sofisticados (DSGE, redes neuronales, encuestas de expectativas) en vez de mirar un solo gráfico.

Cómo seguir aprendiendo

La curva de Phillips es una de esas herramientas que parecen abstractas hasta que uno entiende que el IPC mensual del INE, la TPM del Banco Central y la tasa de desempleo trimestral están conversando entre sí. Si quieres ver el otro lado de esa conversación, te recomendamos leer desempleo estructural vs cíclico para profundizar en por qué siempre hay desocupados, incluso cuando la economía va bien.

Si te interesa dominar estos conceptos con la profundidad que un profesional necesita —no solo leer artículos sueltos, sino entender los modelos, los gráficos y los datos en serio—, te invitamos a revisar nuestro curso de Introducción a la Economía en Teachable. Cubre desde oferta y demanda hasta la curva de Phillips, política monetaria y comercio internacional, con ejemplos pensados específicamente para el lector chileno y latinoamericano. Es la forma más estructurada de pasar de «entender los titulares» a «anticipar las decisiones del Banco Central».

Conclusión

La curva de Phillips no es una ley física, pero sigue siendo el mapa más útil que tenemos para entender por qué la inflación y el desempleo se mueven en dirección opuesta en el corto plazo, y por qué en el largo plazo solo el ancla de expectativas mantiene los precios bajo control. Para Chile, con un Banco Central autónomo y una meta de inflación clara, esa curva define el costo de mantener tu poder adquisitivo. Saber leerla es saber leer la economía.

La próxima vez que el IPoM hable de «brecha de actividad» o «expectativas ancladas», ya no será jerga: será la curva de Phillips trabajando en tu favor.

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