México cerró 2024 con la pobreza en su nivel más bajo desde que existe la medición oficial y, al mismo tiempo, con una economía que apenas creció. Esa contradicción resume los principales problemas económicos del país: los indicadores sociales mejoraron apoyados en el salario mínimo, las remesas y los programas de transferencias, pero el motor productivo sigue casi apagado. Cuando los problemas de fondo —informalidad, baja productividad, desigualdad regional y dependencia del exterior— no se resuelven, cualquier avance social queda a merced de factores que México no controla.
Este artículo repasa esos problemas con las cifras más recientes del INEGI y del Banco de México (consultadas en septiembre de 2026), y explica por qué son estructurales y no un mal momento pasajero.
México en cifras: la foto de 2025-2026
Antes de entrar en cada problema conviene poner los números sobre la mesa. La siguiente tabla reúne los indicadores clave, cada uno con su fuente y su fecha de publicación:
10 Conceptos Económicos que Todo Adulto Debe Conocer
Una guía gratuita con ejemplos del mundo real — sin matemáticas avanzadas
🔒 Sin spam. Solo contenido de valor sobre economía.
| Indicador | Dato más reciente | Fuente y fecha |
|---|---|---|
| Crecimiento del PIB 2025 | +0,8% anual | INEGI, cifras preliminares (ene. 2026) |
| Proyección de crecimiento 2026 | ~1,3% | Encuesta Banxico / Banco Mundial |
| Inflación anual (dic. 2025) | 3,69% | Banxico; rango meta 3% ±1% |
| Tasa de política monetaria | 8,00% | Banxico (dic. 2025) |
| Pobreza multidimensional 2024 | 29,6% (38,5 millones) | Medición oficial, INEGI (ago. 2025) |
| Informalidad laboral (3T 2025) | 55,4% | INEGI, ENOE |
| Remesas 2024 | US$64.745 millones (récord) | Banxico |
Dos lecturas saltan de inmediato. La primera: los indicadores sociales están en mínimos históricos. La segunda: el crecimiento lleva cuatro años desacelerándose desde el rebote pospandemia de 2021. Los siguientes problemas explican por qué ambas cosas pueden ser ciertas a la vez.
Informalidad laboral: la mitad del país trabaja sin red
El problema más persistente de la economía mexicana es la informalidad. En el tercer trimestre de 2025, el 55,4% de los ocupados trabajaba en la informalidad, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI. Es decir, más de la mitad de quienes tienen empleo lo hacen sin contrato formal, sin cotizar para una pensión y, en muchos casos, sin acceso a seguridad social.
La informalidad no es solo un problema de derechos laborales: es un freno directo a la productividad. Las microempresas informales rara vez acceden a crédito, no invierten en tecnología y no pueden crecer sin exponerse a costos que no pueden pagar. Entender la diferencia entre economía formal e informal es el punto de partida para dimensionar por qué esta cifra, clavada en torno al 55% durante años, condiciona todo lo demás.
Crecimiento estancado y baja productividad
En 2025 la economía mexicana creció apenas 0,8% respecto de 2024, encadenando el cuarto año consecutivo de desaceleración desde el rebote de 6,3% de 2021. La proyección para 2026 no es mucho mejor: la Encuesta de Banxico y el Banco Mundial coinciden en torno al 1,3%. En términos prácticos, el PIB por habitante quedó en niveles cercanos a los de 2017: casi una década sin avance real en el ingreso promedio.
La raíz es la productividad. Una economía donde más de la mitad del empleo es informal y donde la inversión privada crece con timidez difícilmente puede producir más por trabajador. Sin ganancias de productividad, el crecimiento se vuelve un techo bajo del que México no logra despegarse.
El frente monetario, en cambio, dio algo de aire. La inflación cerró 2025 en 3,69% anual, dentro del rango meta del Banco de México (3% ±1%), lo que permitió a Banxico recortar su tasa de política monetaria hasta 8,00%. Pero unas tasas más bajas abaratan el crédito sin crear, por sí solas, empresas más productivas ni empleos formales. Es un alivio de coyuntura, no una solución a los problemas estructurales; de hecho, para inicios de 2026 la inflación repuntó levemente (3,79% en enero) y la subyacente volvió a preocupar.
Desigualdad regional: el norte industrial y el sur rezagado
La desigualdad mexicana no es solo una brecha de ingresos entre personas; es, sobre todo, geográfica. El norte —Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Baja California— está integrado a las cadenas manufactureras que exportan a Estados Unidos y concentra la inversión y los mejores salarios. El sur —Chiapas, Guerrero, Oaxaca— vive de la agricultura, el sector público y las transferencias, con tasas de pobreza que duplican o triplican las del norte.
Esa fractura explica por qué la pobreza multidimensional pudo bajar a 29,6% de la población en 2024 (38,5 millones de personas, el nivel más bajo de la serie) y, aun así, el país siga percibiéndose como profundamente desigual: el promedio nacional esconde dos Méxicos que avanzan a velocidades distintas. Quien quiera profundizar puede revisar cómo funciona la distribución del ingreso en México y las distintas formas de medir la pobreza y la desigualdad.
Dependencia de Estados Unidos: remesas, exportaciones y nearshoring
Buena parte de lo que sostiene a los hogares mexicanos no se decide en México, sino en el mercado laboral estadounidense. Más del 80% de las exportaciones tienen a Estados Unidos como destino, y las remesas alcanzaron un récord histórico de US$64.745 millones en 2024. El problema de fondo no es recibir ese dinero, sino depender de él: en el primer semestre de 2025 las remesas cayeron 5,6% interanual, la primera señal clara de reversión en años.
El nearshoring —la relocalización de fábricas hacia México para abastecer a Estados Unidos— es la gran oportunidad de la década, pero también profundiza esa dependencia. Si la economía estadounidense se enfría o cambian las reglas comerciales, México siente el golpe por partida triple: menos exportaciones, menos remesas y menos inversión. Diversificar destinos comerciales es, por eso, uno de los desafíos estructurales pendientes: mientras casi la mitad de las divisas del país (exportaciones más remesas) dependan de un solo socio, la estabilidad mexicana seguirá importándose desde el norte en lugar de generarse en casa.
El petróleo y las finanzas de Pemex
A la dependencia externa se suma una dependencia interna heredada: el petróleo y la salud financiera de Pemex. Aunque el peso del crudo en los ingresos públicos ha bajado, Pemex sigue siendo una de las petroleras más endeudadas del mundo y sus rescates recurrentes compiten con recursos que podrían ir a educación, salud o infraestructura. La transición energética global añade presión: apostar por un activo que el mundo empieza a dejar atrás es una decisión costosa. El papel del petróleo en la economía mexicana ilustra bien esta tensión entre lo urgente fiscal y lo importante de largo plazo.
Qué dicen los datos: mejora social sin un motor propio
La tesis que ordena todo lo anterior es incómoda pero clara: la mejora social reciente de México es real, pero frágil, porque no viene de más productividad ni de más formalización, sino del salario mínimo, las remesas y los programas de transferencias. La inflación de 3,69% al cierre de 2025 y la baja de tasas ayudaron; pero el crecimiento de 0,8% y la caída de remesas en 2025 marcan el límite de un modelo que reparte mejor lo que hay sin producir mucho más.
El país necesita atacar las causas y no solo los síntomas: formalizar empleo, elevar la productividad —lo que pasa por invertir en educación y capital humano— y diversificar su dependencia de Estados Unidos. Este diagnóstico le sirve a quien quiera entender por qué «los números mejoran» y «la economía no arranca» al mismo tiempo. No le servirá a quien busque una única causa o un solo culpable: los problemas económicos de México son un sistema, y se mueven juntos.
CURSO COMPLETO
¿Te gustó este tema? Aprende mucho más en el Curso Completo
Domina los conceptos económicos que mueven el mundo real. Más de 50 lecciones, ejemplos prácticos y sin fórmulas complicadas.
Ver el Curso de Economía — $49 USD →✓ Acceso inmediato ✓ Garantía 30 días ✓ Sin conocimientos previos
