Curva de Laffer: por que mas impuestos no es mas recaudo

Cada vez que un gobierno propone subir impuestos a los más ricos o a las grandes empresas, aparece el mismo contraargumento: «si subes mucho los impuestos, vas a recaudar menos». Esa idea no es invento de un asesor político: tiene nombre propio en la teoría económica. Se llama la curva de Laffer, y entender bien qué dice y qué no dice te va a permitir leer cualquier debate tributario sin que te vendan humo.

En este artículo vamos a recorrer la curva desde su origen en una servilleta hasta su uso —y abuso— en la discusión chilena actual sobre reforma tributaria.

¿Qué es la curva de Laffer?

La curva de Laffer es una representación gráfica de la relación entre la tasa de impuestos y la recaudación tributaria. La intuición es sencilla, casi de sentido común:

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  • Si la tasa de impuestos es 0%, el Estado no recauda nada.
  • Si la tasa de impuestos es 100%, tampoco recauda nada, porque nadie tiene incentivo a trabajar, producir o declarar ingresos si todo se lo lleva el fisco.
  • Entre esos dos extremos existe algún punto donde la recaudación es máxima.

Al unir esos puntos en un gráfico, obtenemos una curva con forma de «cerro» o U invertida. La pregunta interesante —y políticamente explosiva— es: ¿en qué lado del cerro estamos?

Los dos lados del cerro

Si una economía está en el lado izquierdo (tasas bajas), subir impuestos aumenta la recaudación. Hasta ahí, lo obvio. Pero si está en el lado derecho (tasas muy altas), subir aún más los impuestos puede disminuir la recaudación, porque la gente trabaja menos, invierte menos, se va del país o se mueve a la informalidad.

Esa es la idea-fuerza: existe una tasa óptima de recaudación, y pasarse de ella es contraproducente.

La historia detrás: una servilleta en 1974

La leyenda cuenta que en 1974, el economista Arthur Laffer dibujó esta curva en una servilleta de un restaurante de Washington, frente a Dick Cheney y Donald Rumsfeld, asesores del presidente Gerald Ford. La idea no era nueva —ya la había planteado el filósofo musulmán Ibn Jaldún en el siglo XIV y Keynes en el XX— pero el dibujo de Laffer la convirtió en bandera política.

Pocos años después, esa servilleta se transformó en una de las justificaciones intelectuales del reaganismo y de la oleada de rebajas de impuestos en Estados Unidos durante los años 80. Desde entonces, la curva de Laffer es citada por economistas, políticos, columnistas y, sospechosamente, por cualquier persona a la que le acaben de avisar que le van a subir los impuestos.

La pregunta del millón: ¿dónde está el punto óptimo?

La curva, dibujada así en abstracto, no te dice dónde está la tasa que maximiza la recaudación. Y ese detalle lo cambia todo.

La evidencia empírica internacional es bastante consistente en que, para impuesto a la renta de personas, el punto de máxima recaudación está en algún lugar entre 50% y 70% de tasa marginal máxima. Es decir: para que una rebaja de impuestos efectivamente aumente la recaudación, habría que partir desde tasas muy altas.

Países como Estados Unidos en los años 50, con tasas marginales superiores al 90%, sí estaban probablemente en el lado derecho del cerro. Pero la gran mayoría de los países desarrollados hoy están en el lado izquierdo, donde subir impuestos efectivamente aumenta la recaudación.

Lo que Laffer no te dice: tres trampas frecuentes

1. No es una sola curva

La forma exacta del cerro depende del tipo de impuesto. El IVA, el impuesto a las empresas, el impuesto a la renta personal y los royalties tienen curvas distintas. Lo que es óptimo para uno puede ser nocivo para otro. Si te interesa cómo opera un impuesto regresivo como el IVA, te recomendamos leer nuestro análisis sobre el IVA chileno.

2. La curva supone que la gente reacciona mucho

El argumento de Laffer depende de que los contribuyentes reaccionen fuertemente a los cambios de tasa: trabajen menos, ahorren menos, inviertan menos o se vayan del país. En la jerga económica, se dice que la elasticidad del ingreso gravable es alta. Si la elasticidad es baja —como sugiere buena parte de la evidencia empírica reciente— la curva es bastante «plana» en su tope y subir impuestos casi siempre aumenta la recaudación. Para entender mejor el concepto de elasticidad, puedes revisar esta explicación introductoria.

3. Maximizar recaudación no siempre es el objetivo

Incluso si supiéramos exactamente dónde está el punto máximo, no necesariamente queremos estar ahí. Un sistema tributario también busca redistribuir, desincentivar ciertas actividades (tabaco, contaminación) e incentivar otras (innovación, inversión). El punto que maximiza la recaudación puede no ser el que maximiza el bienestar social.

La curva de Laffer en el debate chileno

Cada vez que Chile discute una reforma tributaria, la curva de Laffer aparece como invitada habitual del debate. Cuando el Gobierno propone subir impuestos a las grandes fortunas, al royalty minero o a las empresas, una parte del gremio empresarial advierte que la recaudación caerá porque «vamos a estar al otro lado de la curva».

¿Tiene sentido ese argumento para Chile? La carga tributaria chilena es de aproximadamente 21% del PIB, una de las más bajas de la OCDE (cuyo promedio supera el 34%). El impuesto corporativo es del 27% para grandes empresas y el impuesto a la renta personal tiene una tasa marginal máxima del 40%. Comparado con países donde la curva sí se usó como argumento serio (EE.UU. con 90% en los 50, Suecia con 85% en los 70), las tasas chilenas están claramente lejos del lado derecho del cerro.

Esto no significa que cualquier alza de impuestos sea automáticamente buena idea. Hay efectos sobre la inversión, la informalidad y el crecimiento que importan. Pero usar la curva de Laffer como espantapájaros para descartar de plano cualquier reforma tributaria es, en el mejor de los casos, un mal uso del argumento. En el peor, una manipulación deliberada.

Por qué la curva es tan atractiva (y tan peligrosa)

La curva de Laffer es seductora porque parece ofrecer un almuerzo gratis: bajar impuestos y, simultáneamente, recaudar más. Cualquier político firmaría eso con los ojos cerrados. Pero la realidad —y los economistas que han estudiado el tema en serio— sugieren que esos almuerzos gratis son rarísimos.

El propio Arthur Laffer ha reconocido que la curva no era un argumento universal para bajar impuestos siempre, sino una observación de que existen tasas extremas en las que esto sucede. La confusión entre «puede pasar en algún caso» y «siempre pasa» es lo que convierte un argumento legítimo de teoría económica en una herramienta de propaganda fiscal.

Cómo leer un debate tributario sin que te vendan humo

La próxima vez que escuches a alguien invocar la curva de Laffer, hazte estas preguntas:

  1. ¿De qué impuesto estamos hablando, y cuál es su tasa actual?
  2. ¿Existe evidencia empírica sobre la elasticidad de ese impuesto en este país?
  3. ¿El objetivo es maximizar recaudación, o hay otros (redistribuir, desincentivar, financiar bienes públicos)?
  4. ¿Quién se beneficia del argumento? Quien lo invoca rara vez es neutral.

Si dominas estas preguntas, ya estás mejor preparado que el 90% de quienes opinan en redes sociales sobre reforma tributaria. Conceptos como este forman el corazón de la política fiscal moderna y, sin ellos, es imposible entender cómo se decide el presupuesto del Estado. Si quieres profundizar, también puedes leer sobre el multiplicador keynesiano del gasto público.

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La curva de Laffer es solo una de las decenas de herramientas conceptuales que usan los economistas para discutir política pública. Si te interesa dominarlas todas —oferta y demanda, política monetaria, comercio internacional, fallas de mercado, crecimiento— y aprender a leer un periódico con ojos de economista, te invitamos a tomar nuestro curso completo de Introducción a la Economía en Teachable. Está pensado para personas sin formación previa que quieren entender cómo funciona realmente la economía chilena y global, sin tecnicismos inútiles y con ejemplos pegados a la realidad.

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